Arancha González Laya (San Sebastián, 50 años) niega que su llegada al frente de Exteriores implique cambios bruscos en las políticas. Y, sin embargo, tanto sus gestos como sus mensajes dan pistas de un sólido deseo de renovación. Reacia al boato y al formalismo, la ministra dirige desde el mes pasado la diplomacia española, un cuerpo muy apegado a las tradiciones. Ella resuelve la aparente contradicción invocando lo que llama “diplomacia del siglo XXI” y esgrimiendo como aval su amplia experiencia negociadora en organizaciones como la Comisión Europea, la Organización Mundial del Comercio y Naciones Unidas. Didáctica y asertiva, la ministra recibe a EL PAÍS el pasado viernes, minutos después de haber conversado por teléfono con el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo.

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