Primeras horas de 1980: frío y euforia. En la carretera N-VI, a la altura de La Navata, José Enrique Cano, alias Canito, se baja del coche en el que viaja. De repente, otro vehículo se estampa contra el suyo; Canito queda en coma y, tres días después, fallece en un hospital madrileño.

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